Ataques de pánico tratamiento en Zaragoza

El trastorno de pánico supone experimentar ataques de pánico imprevistos y recurrentes en el último mes, seguido de sentirse en un estado de inquietud o preocupación continua por sufrir nuevos ataques y un experimentar un cambio significativo en su comportamiento, desarrollando comportamientos destinados a evitar nuevos ataques de pánico.
Algunas investigaciones demuestran que en la población general un 15% de las personas pueden experimentar un ataque de pánico a lo largo de su vida, pero sólo un pequeño porcentaje desarrollará un trastorno de pánico.

La persona puede sentir un miedo intenso o malestar intenso que alcanza una expresión máxima minutos después, durante la cual pueden aparecer:
• Palpitaciones, golpeteo del corazón o aceleración de la frecuencia cardíaca.
• Sudoración.
• Temblor o sacudidas.
• Sensación de dificultad para respirar o de asfixia.
• Sensación de ahogo.
• Dolor o molestias en el tórax.
• Náuseas o malestar abdominal.
• Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo.
• Escalofríos o sensación de calor.
• Parestesias (sensación de entumecimiento o de hormigueo).
• Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (superarse de uno mismo).
• Miedo a perder el control o a “volverse loco”.
• Miedo a morir.

Las crisis de angustia pueden clasificarse en crisis esperadas o inesperadas. El transcurso del trastorno es variable, en algunas personas puede remitir y en otras aparecer por periodos con fluctuaciones. Componentes biológicos, psicológicos y sociales están en la base de explicar el desarrollo de los ataques de pánico o trastorno de pánico.
Por un lado, existe una influencia genética en determinadas personas que les promueve una tendencia a estar nerviosos/as o a reaccionar ante el estrés.
La influencia del componente psicológico tiene que ver con la valoración que la persona hace del ataque de pánico, de las sensaciones interoceptivas (palpitaciones, temblor,..) y de sí mismo/a (por ejemplo, capaz o incapaz de gestionar adecuadamente el ataque de pánico o sus consecuencias). Puesto que muchos ataques de pánico son inesperados, la persona puede mostrarse especialmente vigilante ante los síntomas físicos, lo cual, se auto-predispone a aumentar su activación fisiológica interna pudiendo notar y exacerbar síntomas normales y benignos (como por ejemplo: respiración acelerada) pudiendo llegar a experimentar un ataque de pánico. Algunas variables a evaluar en la persona que sufre ataques de pánico son la interpretación catastrófica de las sensaciones físicas y la percepción de auto-eficacia sobre el pánico.
El tratamiento más indicado para el trastorno de pánico o para los ataques de pánicos es la terapia psicológica, cuyo objetivo principal es dotar a la persona de la comprensión y herramientas necesarias para manejar la ansiedad y los ataques de pánico.

Ataques de pánico.
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