Trastornos del sueño en Zaragoza

Las personas con trastornos del sueño suelen tener insatisfacción con la calidad, el horario y la cantidad del sueño. El malestar resultante durante el día y el deterioro son rasgos centrales compartidos por todos estos trastornos del sueño-vigilia.

Los trastornos del sueño con frecuencia se acompañan de fatiga, disminución de la energía, cambios cognitivos y alteraciones del estado de ánimo como irritabilidad o labilidad afectiva y, en algunos casos, depresión o ansiedad. Estos aspectos deben tenerse en cuenta en la planificación del tratamiento y en su manejo. Además, las alteraciones persistentes del sueño son factores de riesgo para el posible desarrollo de patologías asociadas.

Los tipos de trastornos del sueño son varios como pueden ser el insomnio, hipersomnia, narcolepsia, trastornos del sueño relacionados con la respiración y parasomnias. En consulta los más característicos son insomnio e hipersomnia, que suelen manifestarse por completo en la adolescencia tardía o en la edad adulta temprana.

El rasgo esencial del trastorno de insomnio es la insatisfacción con la cantidad o calidad del sueño con quejas sobre la dificultad para conciliar o mantener el sueño. La persona refiere un sueño no reparador, que comienza a generarle deterioro en sus áreas vitales.

Según la prevalencia, alrededor de un tercio de los adultos refiere síntomas de insomnio, un 10-15 % presenta alteraciones asociadas durante el día y un 6 -10 % tiene síntomas que cumplen los criterios del trastorno. Es el más prevalente de todos los trastornos del sueño y con un porcentaje más elevado entre las mujeres.

Pueden darse diferentes manifestaciones del insomnio como al inicio del sueño, durante o hacia el final, es decir, dificultad de conciliar el sueño cuando la persona se va a la cama o dificultad de volver a conciliarlo tras despertares. La preocupación por el sueño y por el malestar que genera la incapacidad para dormir puede conducir a un círculo vicioso: cuanto más se esfuerza la persona por dormir, más frustración aparece y más empeora el sueño. Por tanto, la atención y los esfuerzos excesivos para dormir, que anulan los mecanismos normales para el inicio del sueño, pueden contribuir a la aparición de insomnio. Además, en casos en los que el insomnio es persistente pueden adquirirse hábitos de sueño desadaptativos, como puede ser pasar demasiado tiempo en la cama o seguir un horario de sueño errático, y cogniciones desadaptativas, como el miedo a la falta de sueño o vigilancia del reloj. En cambio, la persona puede quedarse dormida con mayor facilidad cuando no intenta hacerlo o se encuentra en lugares diferentes al dormitorio, que se ha asociado a no poder dormir.

El trastorno de hipersomnia se caracteriza por una excesiva cantidad de sueño junto con una alteración de la calidad de la vigilia (propensión al sueño durante la vigilia) e inercia del sueño (período de alteración del rendimiento y de vigilancia reducida tras el despertar). Las personas con este trastorno se duermen rápidamente y tienen una buena eficiencia del sueño. Pueden tener dificultad para despertarse y a veces al hacerlo parecen confundidos, desorientados, con dificultad para coordinar el movimiento o con conductas inapropiadas.

La prevalencia del trastorno de hipersomnia es de aproximadamente el 5-10 % de la población y afecta con una frecuencia similar a hombres y mujeres.

La necesidad persistente de dormir puede llevar a una conducta automática (de tipo muy rutinario) que la persona realiza y puede llegar a no recordar. La calidad subjetiva del sueño se puede referir o no como buena. Los episodios de sueño involuntario suelen darse en situaciones de baja estimulación y de baja actividad (durante conferencias, leyendo, al ver la televisión o al tener que conducir largas distancias).

Como hemos visto, las alteraciones y dificultades relacionadas con los problemas del ciclo sueño-vigilia afectan a las diferentes áreas vitales como son la física, psicológica, emocional y sociolaboral. Para el tratamiento de los trastornos del sueño se recomienda realizar un proceso psicoterapéutico con el que trabajar las necesidades y dificultades relacionadas con el trastorno y sus consecuencias asociadas. A través de la terapia cognitivo-conductual trabajamos los aspectos cognitivos, emocionales y conductuales relacionados con el trastorno y así poder re-educar el sueño, mejorar la higiene del sueño, controlar los estímulos asociados y regular los horarios. Es aconsejable el uso de herramientas y técnicas adicionales como la respiración, la relajación y la realización de Mindfulness. En los casos que lo requieran puede derivarse al profesional de psiquiatría para evaluar e iniciar un tratamiento farmacológico, paralelo al terapéutico. Además, en Centro Vitae Psicología, contamos con una avanzada técnica neuropsicológica como es Neurofeedback, que nos permite regular nuestro sistema nervioso haciendo que nuestro cerebro recupere su rendimiento óptimo, obteniendo beneficies en la regulación y calidad del sueño, entre otros aspectos.

Trastornos del sueño.
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