Abuso sexual infantil en Zaragoza

El abuso sexual infantil es un problema complejo de salud pública que en la gran mayoría de los casos repercute negativamente en el estado de salud física y psicológica de las personas que lo sufren.
La vivencia del abuso sexual infantil es una experiencia adversa, altamente estresante y traumática. Las consecuencias psicológicas del abuso sexual infantil pueden manifestarse tanto a corto como a largo plazo y sus efectos emocionales, cognitivos y sociales son tan diversos como complejos. Si bien es cierto que un porcentaje de personas que sufre abuso sexual infantil puede permanecer sin ningún tipo de síntomas psicológicos tras sufrir la experiencia, parece que esto quedaría de forma latente en la persona.
Dependiendo de la edad del niño o niña, de la relación con el abusador (parentesco o desconocido), de la duración temporal del abuso sexual, de la violencia en el mismo, de la reacción o ausencia de la misma, entre otros factores, las repercusiones psicológicas pueden ir de leves a graves.

Consecuencias psicológicas iniciales a corto plazo del abuso sexual infantil
Según una revisión, las consecuencias psicológicas iniciales del abuso sexual infantil pueden derivar en problemas emocionales como miedos y fobias, síntomas depresivos y ansiedad, baja autoestima y sentimiento de culpa (estigmatización), trastorno de estrés postraumático, ideación y conducta suicida o parasuicida. En cuanto a las consecuencias psicológicas iniciales referidas a problemas cognitivos podemos encontrar que las víctimas del abuso sexual infantil pueden presentar conductas hiperactivas, problemas de atención y concentración, bajo rendimiento académico, peor funcionamiento cognitivo general o trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Además, el abuso sexual infantil puede derivar inicialmente en problemas de relación como problemas en la relación social, menor cantidad de número de amigos, menor tiempo de juego con iguales y elevado aislamiento social. También se pueden encontrar algunos problemas funcionales como problemas del sueño (pesadillas), pérdida del control de esfínteres (enuresis y encopresis), trastornos de la conducta alimentaria y quejas somáticas.

Por último, se ha demostrado que el abuso sexual infantil lleva a problemas de conducta como una conducta sexualizada (masturbación compulsiva, imitación de actos sexuales, uso de vocabulario sexual apropiado, curiosidad sexual excesiva, conductas exhibicionistas), conformidad compulsiva (comportamiento conformista y vigilante) y una conducta disruptiva y disocial (hostilidad, agresividad, ira y rabia).

Consecuencias psicológicas a largo plazo del abuso sexual infantil

También se han estudiado las consecuencias psicológicas del abuso sexual infantil a largo plazo encontrándose problemas de relación, problemas de conducta y adaptación, problemas emocionales, problemas funcionales y problemas sexuales.

Los problemas de relación hacen referencia a que las personas que han sufrido abuso sexual infantil pueden manifestar a largo plazo aislamiento y ansiedad social, dificultades en la relación de pareja, así como dificultades en la crianza de los hijos/as.

Los problemas de conducta y adaptativos en adultos que han sufrido abuso sexual infantil oscilan entre la hostilidad y los trastornos de conducta.

En cuanto a los problemas emocionales a largo plazo derivados del abuso sexual infantil se corresponden con la presencia de trastorno depresivo y trastorno bipolar, síntomas y trastornos relacionados con la ansiedad, trastorno por estrés postraumático, baja autoestima, alexitimia, trastorno límite de la personalidad, conductas autodestructivas, ideación y conductas suicidadas y parasuicidas.

Los problemas sexuales como problemas a largo plazo debidos al abuso sexual infantil tienen que ver con una sexualidad insatisfactoria y disfuncional, con conductas de riesgo sexual, con maternidad temprana, prostitución o sufrir una revictimización.

También se han descrito problemas funcionales como consecuencia a largo plazo del impacto en la salud psicológica de los abusos sexuales infantiles. Algunos de estos problemas funcionales son: trastornos de la conducta alimentaria, dolores físicos, trastorno de conversión, crisis convulsivas no epilépticas, trastorno disociativo, trastorno de somatización, desórdenes ginecológicos y abuso de sustancias.

 

Abuso sexual infantil
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