Violencia sexual. Terapia en Zaragoza

La violencia sexual es todo acto o intento de acto que obliga, fuerza o presiona a mantener relaciones o prácticas sexuales. 

Algunos ejemplos de violencia sexual son:
• Primera relación sexual no deseada o forzada.
• Abuso sexual de menores o abuso sexual infantil.

• Experiencia de violencia sexual por cualquier perpetrador a lo largo de la vida.
• Violencia sexual por parte de la pareja íntima.
• Violencia sexual por una persona diferente a su pareja.

Numerosos estudios y datos evidencian que las niñas y las mujeres frecuentemente sufren violencia sexual infligida por personas que no son su pareja, como por ejemplo la violación, la violencia sexual durante un proceso migratorio, el abuso sexual de menores y jóvenes, la trata y la explotación sexual, el acoso sexual en el lugar de trabajo, violencia sexual en grupo y la violencia sexual en situaciones de emergencia y conflicto/posconflicto.

A pesar de que los datos indican que la mayoría de las víctimas de violencia sexual son mujeres y niñas, los estudios también revelan que un pequeño pero notable porcentaje de hombres y niños han sufrido algún tipo de violencia sexual, la cual es frecuentemente perpetrada por otros hombres y suele ocurrir durante la infancia o adolescencia.

Las consecuencias de la violencia sexual son graves, tanto para la salud sexual y reproductiva (enfermedades de transmisión sexual, VIH, embarazo no deseado, complicaciones ginecológicas, sangrado o infección vaginal, fibromas, deseo sexual disminuido, irritación genital, dolor durante la relación sexual, dolor pélvico crónico,…), también afecta a su salud psicológica y emocional pudiendo desarrollar trastornos mentales o problemas psicológicos derivados de la violencia sexual en cuanto a experiencia traumática (disociación, vaginismo, estrés postraumático, depresión, ansiedad,…).

Se sabe que una respuesta bastante común por parte de niñas y mujeres ante la violencia sexual es el silencio. No obstante, aquellas personas que han sufrido violencia sexual y que deciden revelarla, suelen en primer lugar contarlo a algún miembro cercano (por ejemplo la madre). Ahora bien, en función de la respuesta que ofrezca este miembro a la persona que revela haber sido víctima de violencia sexual puede comenzar a trabajar en dicha experiencia de violencia sexual y sanarla o puede desarrollar un estado psicológico peor en el que aparece la culpa, la vergüenza, el asco o rechazo sobre sí misma.

El apoyo social y familiar es un factor de protección para revelar, trabajar y sanar la experiencia traumática de la violencia sexual. Además, la terapia psicológica puede ayudar a la persona en este proceso, aliviar el malestar asociado a la experiencia, disminuir la sintomatología psicológica y mejorar sus relaciones íntimo-afectivas.

Violencia sexual
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