Estamos viviendo una situación extraordinaria. Por ello podemos padecer determinados desórdenes emocionales asociados a la experiencia. En personas totalmente equilibradas hasta este momento van a desarrollarse determinada sintomatología de estrés conductual, emocional, cognitivo y físico. Podemos sentir irritación, cansancio desproporcionado, ansiedad, angustia, tristeza, pensamientos recurrentes de enfermedad y peligro, sensación continua de alerta, alteraciones de sueño o alimentación, dificultad de elección o decisión como consecuencia a esta crisis sanitaría.

Estamos sintiendo estrés agudo de forma recurrente y esto puede derivar a medio plazo, con posterioridad a la resolución de la crisis sanitaria, en un trastorno de estrés postraumático. La terapia psicológica EMDR es recomendada en las guías internacionales de tratamiento como terapia psicológica de elección para el Trauma. Ya en 2013, la OMS lo aseveró.
Pero en este momento lo que interesa es generar cuidados y autocuidados para manejar el estrés cotidiano que estamos sintiendo.
Se ha hablado mucho a la población general planteando pautas específicas diarias: rutinas ( generan una sensación de control y seguridad en el cerebro que calma la alerta del sistema nervioso). Evitar estar conectados de forma continua a las noticias ( la exposición continua a la fuente de estrés aumenta la sensación de miedo y agitación), eligiendo uno o dos momentos al día para esta exposición controlada a la información preferentemente de fuentes contratadas. Reforzar los lazos en la distancia utilizando videoconferencias o el teléfono para mantenerse conectado (la peor soledad es no tener una voz humana o una cara amiga a la que mirar). Mantener las rutinas de sueño (el descanso regula el sistema nervioso) y evitar largas horas de la noche de holganza para levantarse a las horas del medio día. Seguir las normas de Ministerio de Sanidad sobre pautas de higiene. Una actitud positiva y relajada ayuda a la persona y la comunidad.

Pero ¿Que pasa con las personas mas vulnerables, los pacientes que estaban en tratamiento psicológico y /o psiquiátrico con anterioridad a la pandemia?
Las personas frágiles o que por determinadas circunstancias vitales están atravesando una crisis emocional y psicológica previa, pueden sentir incrementados sus síntomas. El miedo puede hacer que abandonen sus pautas de tratamiento y su autocuidado, que se sobremediquen o se aíslen.
Es terriblemente difícil para las personas que padecen soledad emocional, que no encuentran seguridad en la vida o en sus redes sociales habituales, que presentan desesperanza vital, que están angustiadas de forma habitual, con crisis de pánico cuando hay estrés cotidiano o pacientes hipocondríacos que cada malestar lo atribuyen a una enfermedad mortal, enfrentarse a esta situación de Alarma real.
Desde su círculo de relación vamos a tener que redoblar el esfuerzo de escucha sin juicio, alentar a mantener los hábitos ( todo lo expuesto anteriormente para la población general es también indicado para este grupo) y potenciar momentos o actividades sanas y positivas.
Se ha articulado la posibilidad desde el Gobierno que población diagnosticada con un trastorno pueda acceder a salir a la calle. Hay que seguir en estos momentos las mismas pautas de cuidado, alejamiento de otros y protección, al parecer ahora , incluso con mascarilla.

Y también, aunque es un gran esfuerzo, lo se, generar rutinas de autocuidado. Seguir las estrategias de parar esos pensamientos distorsionados y destructivos y enfocarse en aspectos positivos, cuidar el ocio, leer, pintar Mandalas o simplemente dibujar sin objeto, escribir si vienen pensamientos difíciles para darle al cerebro la oportunidad de activar la capacidad de la Metacognición (conocer de forma global lo que estoy haciendo) e intervenir de forma positiva para la parada y cambio de ese estilo destructivo o pensamiento negativo. Hacer ejercicio en casa como subir escaleras (el deporte genera endorfinas y opiáceos endógenos).

Habla con personas que no alienten tu malestar. Y realiza cada día algunas actividades positivas y escribe sobre ese momento de bienestar para que tu cerebro pueda aprender que también hay momentos buenos en el día. Vive en el momento, día a día, con objetivos pequeños y cotidianos. Cada día es una nueva apuesta de autocuidado. Si el día anterior no lo conseguiste, no importa. Cada día es un nuevo día. Y sobre todo, contacta con tu profesional de psicología de referencia para poder realizar sesiones on line, tan útiles en este momento.

La psicología tiene potentes herramientas de ayuda. EMDR es, como decíamos una terapia de elección en este momento de experiencia traumática.
También existen otras estrategias útiles, pero, sobre todo, comprueba que la persona que te ayuda y acompaña en este momento es un profesional cualificado, asociado a su colegio profesional y en su asociación específica. Por que la psicología no es solo hablar, los profesionales que trabajan en la ciencia de la conducta siguen estudios universitarios específico de esta disciplina en la carrera de Psicología, consiguen un grado y posteriormente una especialización, o varias.
De esta experiencia vamos a aprender y salir reforzados. El ser humano esta programado para la supervivencia y el cerebro, como nuestro ordenador central, para aprender y mejorar. Confía en ti y en tus posibilidades. Confía en el grupo.

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