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Isabel Abenia, Psicóloga Sanitaria (A-2939) del equipo de Centro Vitae Psicología, estuvo el pasado domingo realizando el taller “Adicciones del siglo XXI” junto a los y las jóvenes del municipio de Gelsa (Zaragoza).

Cómo se produce la conducta adictiva

En él se profundizó acerca del significado de la adicción, características, diferencias entre uso-abuso-dependencia, funciones, tipos y otras formas de regulación emocional. Para ello se vieron casos y testimonios reales, con los que se pudo reflexionar.
Las personas utilizamos ciertas conductas como forma de manejar el estrés y malestar, conductas que pueden repetirse si con ello obtenemos una mejora en nuestro estado de ánimo. Hablamos de conducta adictiva cuando se produce ese “enganche” ante determinada actividad, consumo o relación que nos hace sentir mejor. Se crea una dependencia que determina e influye en las diferentes áreas de nuestra vida y se vuelve el núcleo de ella. Esto tiene una explicación neurobiológica donde interviene el circuito de recompensa, un circuito cerebral que se encarga de regular las sensaciones placenteras, memorizar los estímulos del ambiente, facilitar el aprendizaje y promover la repetición de la conducta. En este circuito actúa la dopamina, neurotransmisor asociado al placer, que se incrementa ante la conducta adictiva, de manera que esto aumenta y refuerza el deseo de repetir dicha conducta.

Tipos de conductas adictivas en adolescentes

Existen diversos tipos de conductas adictivas como pueden ser el consumo de drogas, nuevas tecnologías, compras, juego, comida, sexo, relaciones socioafectivas, trabajo y deporte, principalmente. Las conductas adictivas más comunes entre los y las adolescentes del taller eran morderse las uñas, fumar, play, móvil y comida. Sin embargo, se pudo llegar a la conclusión de que sea una u otra la estrategia a la que recurrimos, nos ayuda porque regula nuestras emociones, nos desconecta de problemas o situaciones, alivia la ansiedad, nos desinhibe o hacer sentir queridos/as. La conducta adictiva se mantiene porque funciona a corto plazo, pero no a largo plazo ya que tenemos que volver a ella para recuperar y aumentar el bienestar. De manera que necesitamos entender qué pasa antes, qué hay bajo esa conducta, no quedarnos en la superficie (lo que veo) sino bucear y sumergirnos en el mundo interno (lo que no veo). Con ello pudimos reflexionar y ver la importancia de aprender nuevas estrategias de gestión emocional, para tener un repertorio adaptativo y alternativo a la adicción que nos ayude a largo plazo.

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